jueves, 1 de mayo de 2014

Dos sobrias defensas propician una final madrileña para la historia

Ya lo dije en alguna entrada anterior. En la Champions y demás torneos de eliminación el truco se halla en no encajar goles, sobre todo en casa propia, donde cuentan doble. Este tipo de campeonatos permiten a un equipo pasar de eliminatoria en eliminatoria y llegar a la final y ganarla sin anotar un sólo gol, siempre y cuando la suerte acompañe en las tandas de penalti.


Pues bien, el fútbol me ha dado la razón esta vez, y las mejores defensas han llegado a la final. El Atlético de Madrid puede presumir de ser el equipo más regular de la competición no habiendo perdido un sólo encuentro. Por el otro lado, el Real Madrid ha ido creciendo más y más y, tras el punto de inflexión de Dortmund, Carlo Ancelotti se ha dado cuenta de que para ganar el torneo había de apuntalar una férrea muralla atrás.

El Atlético de Madrid sólo concedió anoche una oportunidad más allá de las provocadas por jugadas de estrategia a balón parado del Chelsea, donde realmente nunca se sabe lo que puede pasar, y dicha acción pudo costarle la eliminatoria. Filipe Luis y Godín se durmieron y no fueron suficientemente contundentes con Willian. El jugador brasileño, muy habilidoso, se zafó de los dos defensas y la jugada acabó como todos sabemos. No volvió a conceder un palmo el equipo de El Cholo, y eso les ha llevado a la final de Lisboa.

El Real Madrid realizó una eliminatoria perfecta contra el temible Bayern de Múnich de Pep Guardiola anotando 5 goles y no recibiendo ni uno. Manteniendo la portería a cero se puede esperar a que los goles lleguen por inercia o por casualidad, porque esto es fútbol y los goles siempre acaban apareciendo. No necesitaron los blancos más que un par de contraataques y tres jugadas a balón parado para hacer claudicar a toda una bestia negra como lo es el Bayern de Múnich en la historia del club de Chamartín.

Y es que el fútbol defensivo se vuelve a coronar. Ya llegó a su cénit con la sorpresiva victoria de Grecia en la Eurocopa del 2004 y vuelve a resurgir tras la debacle del fútbol de toque -no del estilo en sí, sino del poco tino de quienes lo practican-. Y es que el fútbol defensivo no significa que se prescinda de atacar, sino que se establece una preferencia en la que un 0-0 es más seguro que la obsesión por buscar el gol. El pensamiento es que las eliminatorias son muy largas, y en 180 minutos se puede esperar con paciencia ese tanto necesario.

En el fútbol la suerte siempre está presente, y una metedura de pata o cualquier otra tontería puede hacer que tu equipo se ponga por delante en el marcador y meta de lleno un pie en la siguiente fase, sobre todo si cuentas con goleadores natos que lleven el gol en la sangre; pero la suerte no tiene cabida en un sistema defensivo. Ya lo demostraron Pepe, Ramos, Coentrão y Carvajal con su contundencia y concentración; al igual que toda la zaga atlética, cuya encomiable labor ya ni sorprende.

Cualquier error en defensa te condena a minutos y minutos de sufrimiento. No así en la parcela ofensiva, donde las oportunidades abundan y se puede volver a intentar una y otra vez. Por ello quizá el fútbol no esté resultando tan espectacular en esta edición de la Liga de Campeones, donde los dos finalistas -sobre todo el Atlético- han llegado vigilando antes sus espaldas que prestando atención a su vanguardia. Pero, ¿qué es exactamente "fútbol espectacular"? Yo, sinceramente, prefiero un partido tenso, donde se note que hay demasiado en juego como para cometer un error, antes que un baño de goles donde las defensas sean una verbena, pero supongo que el fútbol es inabarcable y toda opinión es válida. Qué maravilla.

Twitter: @feresbec

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