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lunes, 22 de septiembre de 2014

En el Real Madrid no existen los suplentes

La plantilla del Real Madrid está repleta de jugadores con talento. Cualquiera de ellos sería titular en la mayoría de los equipos del mundo. ¿Se podría jugar con onces diferentes según el partido?


El Real Madrid dio el pasado sábado un auténtico recital de juego ofensivo ante un rival bastante inferior a su nivel, endosándole 8 goles, a cada cual más bello. No necesitó en momento alguno el conjunto de Carlo Ancelotti recurrir a un plan B, a una estrategia para abrir la lata en el caso de que la victoria se antojase difícil, pero quizá en otro momento esto sí pueda ocurrir.

Sin Xabi Alonso y Di María el entrenador italiano ha visto resquebrajado el sistema de juego del curso anterior, teniendo que hilar fino para ir enhebrando poco a poco la estructura de su equipo, su columna vertebral. Hasta entonces el Real Madrid será un equipo partido en dos. Con un 4-3-3 que se acaba convirtiendo en un 4-2-4 donde los hombres de ataque (James, Bale, Cristiano y Benzema) dejan mucho que desear en tareas defensivas -tanto en campo propio como en rival-, el club blanco tiene tanto la capacidad de golear como de encajar goles muy fácilmente. Ante un rival como el Deportivo de La Coruña parece suficiente (no menosprecio al club gallego, ni mucho menos), pero ante un rival de más calidad eso puede ser una sentencia de muerte.

El otro día Ancelotti probó en la segunda parte a Illarra como pivote de un verdadero centro del campo de tres jugadores, y le salió bien, lo que lleva a plantear una cuestión, y es si el Real Madrid puede contar con más de un once titular. Habitualmente cuando se habla de suplentes o jugadores de banquillo pensamos en jugadores con menos cualidades que los que están en el terreno de juego, pero en las filas del club madrileño -y de otros tantos en todo el mundo- no ocurre así. Cuando te gastas cientos de millones en jugadores como el propio Illarra (35 mill. de euros), Isco (30 mill.) o Coentrao (30 mill.) resulta muy relativo hablar de suplentes.

Dicho lo cual, no es una locura esbozar la idea de, como está haciendo Luis Enrique -otra cosa es que le dure-, cambiar de once dependiendo del equipo que haya enfrente. ¿Que te viene un equipo físico y potente como el Atlético de Madrid? Pues contrarrestas con jugadores rápidos, resistentes y veloces; y, por otro lado, si el equipo con el que te mides se encierra en el área, ¿por qué no atacarlo con tus jugadores más habilidosos? Hablo de mover fichas. Bale por Isco, Benzema por Illarra, pero mejor verlo:

Once titular de Ancelotti (2014-2015)

Once del Real Madrid (2014-2015)


Once alternativo (más técnico)

Once del Real Madrid (2014-2015)

La primera alineación, con un James Rodríguez ubicado en un lugar que no es el suyo, propicia la partición del equipo, pero aporta una grandísima pegada. Por otra parte, el segundo once se antoja menos agresivo en cuanto a potencia ofensiva, pero a priori resulta más compacto y técnico. Puede que sólo me esté tirando a una piscina vacía del todo, pero es una de las muchas opciones que contempla esta maravillosa plantilla de la que dispone Carlo Ancelotti. Todo depende del atrevimiento del entrenador y de la gestión de egos, que seguro en el Madrid hay muchos. Luis Enrique parece capaz de apaciguarlos, no sé si Carlo...

Por cierto, os habréis fijado en que no figura Casillas como portero titular. Bueno... Nos vamos leyendo ;)

Twitter: @feresbec

jueves, 1 de mayo de 2014

Dos sobrias defensas propician una final madrileña para la historia

Ya lo dije en alguna entrada anterior. En la Champions y demás torneos de eliminación el truco se halla en no encajar goles, sobre todo en casa propia, donde cuentan doble. Este tipo de campeonatos permiten a un equipo pasar de eliminatoria en eliminatoria y llegar a la final y ganarla sin anotar un sólo gol, siempre y cuando la suerte acompañe en las tandas de penalti.


Pues bien, el fútbol me ha dado la razón esta vez, y las mejores defensas han llegado a la final. El Atlético de Madrid puede presumir de ser el equipo más regular de la competición no habiendo perdido un sólo encuentro. Por el otro lado, el Real Madrid ha ido creciendo más y más y, tras el punto de inflexión de Dortmund, Carlo Ancelotti se ha dado cuenta de que para ganar el torneo había de apuntalar una férrea muralla atrás.

El Atlético de Madrid sólo concedió anoche una oportunidad más allá de las provocadas por jugadas de estrategia a balón parado del Chelsea, donde realmente nunca se sabe lo que puede pasar, y dicha acción pudo costarle la eliminatoria. Filipe Luis y Godín se durmieron y no fueron suficientemente contundentes con Willian. El jugador brasileño, muy habilidoso, se zafó de los dos defensas y la jugada acabó como todos sabemos. No volvió a conceder un palmo el equipo de El Cholo, y eso les ha llevado a la final de Lisboa.

El Real Madrid realizó una eliminatoria perfecta contra el temible Bayern de Múnich de Pep Guardiola anotando 5 goles y no recibiendo ni uno. Manteniendo la portería a cero se puede esperar a que los goles lleguen por inercia o por casualidad, porque esto es fútbol y los goles siempre acaban apareciendo. No necesitaron los blancos más que un par de contraataques y tres jugadas a balón parado para hacer claudicar a toda una bestia negra como lo es el Bayern de Múnich en la historia del club de Chamartín.

Y es que el fútbol defensivo se vuelve a coronar. Ya llegó a su cénit con la sorpresiva victoria de Grecia en la Eurocopa del 2004 y vuelve a resurgir tras la debacle del fútbol de toque -no del estilo en sí, sino del poco tino de quienes lo practican-. Y es que el fútbol defensivo no significa que se prescinda de atacar, sino que se establece una preferencia en la que un 0-0 es más seguro que la obsesión por buscar el gol. El pensamiento es que las eliminatorias son muy largas, y en 180 minutos se puede esperar con paciencia ese tanto necesario.

En el fútbol la suerte siempre está presente, y una metedura de pata o cualquier otra tontería puede hacer que tu equipo se ponga por delante en el marcador y meta de lleno un pie en la siguiente fase, sobre todo si cuentas con goleadores natos que lleven el gol en la sangre; pero la suerte no tiene cabida en un sistema defensivo. Ya lo demostraron Pepe, Ramos, Coentrão y Carvajal con su contundencia y concentración; al igual que toda la zaga atlética, cuya encomiable labor ya ni sorprende.

Cualquier error en defensa te condena a minutos y minutos de sufrimiento. No así en la parcela ofensiva, donde las oportunidades abundan y se puede volver a intentar una y otra vez. Por ello quizá el fútbol no esté resultando tan espectacular en esta edición de la Liga de Campeones, donde los dos finalistas -sobre todo el Atlético- han llegado vigilando antes sus espaldas que prestando atención a su vanguardia. Pero, ¿qué es exactamente "fútbol espectacular"? Yo, sinceramente, prefiero un partido tenso, donde se note que hay demasiado en juego como para cometer un error, antes que un baño de goles donde las defensas sean una verbena, pero supongo que el fútbol es inabarcable y toda opinión es válida. Qué maravilla.

Twitter: @feresbec