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jueves, 11 de septiembre de 2014

Derrotas que duelen

La derrota ante Francia sin atisbo respuesta (65-52) pone a la Selección Española de Baloncesto a la altura de la Selección de Fútbol tras su fracaso en Brasil


"No hay movilidad", proclamaba Antoni Daimiel a los cuatro vientos, que de baloncesto sabe un poco. España (baloncesto) caía humillada, y yo entendí. Una luz bajó del cielo para iluminarme, como si de una epifanía se tratase. Entonces un flashback me llevó de nuevo a la primera derrota de la Selección Española (fútbol) en el Mundial de Brasil, cayendo por 5 goles a 1 contra Holanda.

Es lo mismo de siempre. No hay movilidad. No hay físico. Esto es deporte, señoras y señores. El día en el que practicando un deporte los jugadores no corren y se emplean al 100% no se gana. Salvo en el ajedrez.
Foto de Pau Gasol, tras perder contra Francia
Pau Gasol, tras perder contra Francia

Tan pronto llegan las derrotas, llegan los reproches, como no podía ser de otra manera. No había acabado el partido de baloncesto y Twitter ya pedía la cabeza de Juan Antonio Orenga en una bandeja de plata (hablando de plata, qué lejos queda ya). No la pedían por haber caído derrotados en cuartos, tampoco porque los tiros se hubieran topado una y otra vez con el aro. No. La pedían porque todos habían visto cómo España no se había dejado la piel en el campo. No es de la derrota, entonces, lo que duele, sino del modo en que ésta llega.

No oí ni un solo reproche, en cambio, tras la derrota del Atlético de Madrid contra el Real Madrid en la final de la Champions League. Sí los oí tras el empate entre los rojiblancos y el Barcelona en el Camp Nou, llevándose los primeros la liga a su bolsillo. Tampoco pude no oírlas tras la debacle monumental de los de Del Bosque en Brasil, pero la de los de Orenga es igual o casi peor.

Foto el Zamora CF dice adiós a la Copa del Rey
Jugadores del Zamora CF, tras perder en Cornellá
El Zamora CF, en 2ª División B, lleva cuatro derrotas seguidas, tres en liga y una en Copa del Rey, pero las quejas -lamentos, mejor dicho- llegan por pura melancolía, aquella de una afición acostumbrada a la tragedia, al jugueteo con el descenso y la desaparición del equipo. A no ganar, vamos. Las quejas no llegan por algo que echar en cara. Sin embargo, a equipos repletos de talento y estrellas hay que reprocharles, no que pierdan, sino que lo hagan de estas maneras. Equipos como las Selecciones Españolas de Baloncesto y Fútbol. "Hay que agradecer todas las alegrías que nos han dado", dicen algunos. Ya lo agradecimos en demasía saliendo a las calles a aclamarlos. Ya lo agradecimos vistiendo sus camisetas, acudiendo al campo y viéndolos por la televisión, digo yo. Ahora es momento de pedir explicaciones. ¿Por qué no corristeis tanto como ellos? ¿Por qué mirasteis hacia abajo en vez de plantar cara? Eso es lo que duele.

Porque, aunque hay gente que siempre tira la toalla demasiado pronto y se le llena la boca cuando pintan bastos, no creo que nadie pueda quejarse cuando ve a su equipo darlo todo, y creo que es ahí por donde hay que empezar cuando se construye un equipo de cero. Se equivoca Del Bosque manteniendo lo que había antes, y no hablo de jugadores. Se equivoca Orenga si cree que sólo con llevar a los mejores tiene asegurada la victoria.

Sé que parece sencillo. Sé que lo pensáis todos, pero sé que a la hora de llevarlo a cabo cuesta correr para los demás. Cuesta ser solidario. Cubrir huecos. Fatigarse hasta que no quede otra que el cambio. Pero hablamos de deportes de equipo, y toca correr. Y si no, al ajedrez.


jueves, 1 de mayo de 2014

Dos sobrias defensas propician una final madrileña para la historia

Ya lo dije en alguna entrada anterior. En la Champions y demás torneos de eliminación el truco se halla en no encajar goles, sobre todo en casa propia, donde cuentan doble. Este tipo de campeonatos permiten a un equipo pasar de eliminatoria en eliminatoria y llegar a la final y ganarla sin anotar un sólo gol, siempre y cuando la suerte acompañe en las tandas de penalti.


Pues bien, el fútbol me ha dado la razón esta vez, y las mejores defensas han llegado a la final. El Atlético de Madrid puede presumir de ser el equipo más regular de la competición no habiendo perdido un sólo encuentro. Por el otro lado, el Real Madrid ha ido creciendo más y más y, tras el punto de inflexión de Dortmund, Carlo Ancelotti se ha dado cuenta de que para ganar el torneo había de apuntalar una férrea muralla atrás.

El Atlético de Madrid sólo concedió anoche una oportunidad más allá de las provocadas por jugadas de estrategia a balón parado del Chelsea, donde realmente nunca se sabe lo que puede pasar, y dicha acción pudo costarle la eliminatoria. Filipe Luis y Godín se durmieron y no fueron suficientemente contundentes con Willian. El jugador brasileño, muy habilidoso, se zafó de los dos defensas y la jugada acabó como todos sabemos. No volvió a conceder un palmo el equipo de El Cholo, y eso les ha llevado a la final de Lisboa.

El Real Madrid realizó una eliminatoria perfecta contra el temible Bayern de Múnich de Pep Guardiola anotando 5 goles y no recibiendo ni uno. Manteniendo la portería a cero se puede esperar a que los goles lleguen por inercia o por casualidad, porque esto es fútbol y los goles siempre acaban apareciendo. No necesitaron los blancos más que un par de contraataques y tres jugadas a balón parado para hacer claudicar a toda una bestia negra como lo es el Bayern de Múnich en la historia del club de Chamartín.

Y es que el fútbol defensivo se vuelve a coronar. Ya llegó a su cénit con la sorpresiva victoria de Grecia en la Eurocopa del 2004 y vuelve a resurgir tras la debacle del fútbol de toque -no del estilo en sí, sino del poco tino de quienes lo practican-. Y es que el fútbol defensivo no significa que se prescinda de atacar, sino que se establece una preferencia en la que un 0-0 es más seguro que la obsesión por buscar el gol. El pensamiento es que las eliminatorias son muy largas, y en 180 minutos se puede esperar con paciencia ese tanto necesario.

En el fútbol la suerte siempre está presente, y una metedura de pata o cualquier otra tontería puede hacer que tu equipo se ponga por delante en el marcador y meta de lleno un pie en la siguiente fase, sobre todo si cuentas con goleadores natos que lleven el gol en la sangre; pero la suerte no tiene cabida en un sistema defensivo. Ya lo demostraron Pepe, Ramos, Coentrão y Carvajal con su contundencia y concentración; al igual que toda la zaga atlética, cuya encomiable labor ya ni sorprende.

Cualquier error en defensa te condena a minutos y minutos de sufrimiento. No así en la parcela ofensiva, donde las oportunidades abundan y se puede volver a intentar una y otra vez. Por ello quizá el fútbol no esté resultando tan espectacular en esta edición de la Liga de Campeones, donde los dos finalistas -sobre todo el Atlético- han llegado vigilando antes sus espaldas que prestando atención a su vanguardia. Pero, ¿qué es exactamente "fútbol espectacular"? Yo, sinceramente, prefiero un partido tenso, donde se note que hay demasiado en juego como para cometer un error, antes que un baño de goles donde las defensas sean una verbena, pero supongo que el fútbol es inabarcable y toda opinión es válida. Qué maravilla.

Twitter: @feresbec